Llegamos en Cusco después de un viaje por el bus turístico desde Puno que hizo muchos paradas para visitar lugares de interés. El bus fue poco tarde y la chica del hotel fue tarde también y por eso cuando llegamos al hotel Antares, nuestro guía y su hermano y primo (Juan, Samuel y Cesar) estaban esperándonos en la recepción. Juan es el ahijado de Oscar, el hombre que organizó nuestra caminata por correo electrónico. Juan nos dio mucha información sobre el viaje y creo que todo el grupo nos sentimos tranquilo.
En la noche, compramos unas cosas importantes para la excursión, como pilas, chocolates y agua del supermercado al fin de nuestra calle. Luego, caminamos a la Plaza de Armas y buscamos un restaurante. Solamente quería una ensalada pero no hubo una ensalada en la carta. Intenté comprenderlo al camarero y quizás fue demasiado fácil, pero no comprendí que en el segundo piso hubo un bufete de ensalada… Por eso, pedí una pizza con verduras y una palta también…. Luego nuestra botella de agua llegó y la copa olió terrible, un olor como una mezcla de perro mojado y no sé que. Después de quejarme sobre el vino al camarero, observamos que otros huéspedes tenían platos con ensalada. Por fin, después de mucha confusión, recibí una copa nueva y acceso al bufete de ensalada pero con mucha vergüenza que mi español fue tan insuficiente.