Arlo se despertó antes del resto del grupo y caminó el camino de Aguas Calientes a la entrada a Machu Picchu. Nos despertamos a las 4:30 para desayunar en el hotel a las 5 en la mañana (gracias a los dueños malhumorados que decían no servirían el desayuno más temprano que 5:15). Nos reunimos con Juan al parado de los buses a las 5:30 y dentro de poco montamos nuestro bus, destinado a Machu Picchu. Pienso que me quedé dormido en la ruta hasta que Jane me ofreció un “polo mint”.
Como llegamos a la entrada, reconocíamos a Arlo, empapado en sudor de su caminata, y todos nos poníamos a la cola. Una vez que estuvimos adentro el parque de Machu Picchu, Juan nos avisó que no hubo baños salvo los que fueron afuera. Ese asunto nunca salió de mi mente mientras caminábamos por Machu Picchu, observando las estructuras increíbles, enladrillado impresionante y llamas lindas, intentando no beber el agua o coca cero en mi bolsa durante la gira dado por Juan.
Machu Picchu es asombroso. Me fascina la historia de los Incas y cuando vi aquellos edificios que nunca fueron encontrados por los conquistadores españoles, fue impresionante y una cosa espectacular para recordar para siempre. Para comprender más, creo que las fotos son mejores de mis palabras.
Aún, me sentí una tristeza que después de toda la investigación, la planificación, y la lectura sobre las ruinas, que no tenía la oportunidad para ver Choquequirao. Juan y sus hermanos y primo son de Choquequirao y por eso aprendí más sobre la región después de hablar con la familia, y eso solamente pareció empeorar mis sentimientos.
Después del a gira con Juan, grabamos unos videos para Oscar sobre nuestra experiencia en la caminata y luego, pasamos más tiempo explorando este terreno muy único. Los 7 caminamos para ver el puente Inca y algunas de nuestro grupo caminamos al puerto de sol que da muy buenas vistas de Machu Picchu y las montañas de alrededor.
Mis rodillas les molestaron a mí, para que tome el autobús a Aguas Calientes. No estaba feliz sobre esta decisión, especialmente cuando Arlo, Matthew, Chris y Jane podían bajar el camino inca. A veces, en la vida, es necesario hacer cosas sensatas, pero no sintió buen. Otra vez, sentí como un lisiado, aún más cuando Matthew y Jane bajaron la cuesta a toda velocidad en competencia con el uno al otro así como el bus.
Después de almorzar/cenar, comida mexicana magnifica, algunos visitamos los baños termales. Esperábamos una experiencia como la de Santa Teresa, pero, no, estos baños fueron terribles. El agua fue marrón y los baños fueron pequeños y llenos. Creo que Stacy, Jane, Matthew, Mum y yo quedamos en los baños hace 3 minutos máximos. Aún, fue una experiencia.
Todos nos encontramos en la estación de los trenes y tomamos el tren de Aguas Calientes a Ollantaytambo. Estaba oscuro por eso no podíamos ver el río ni las montañas. Matthew, Jane y yo hicimos barcos de papel y otros juguetes de papel (por ejemplo, un aparato que niñas usan para que predecir el porvenir de los otros).
En Ollantaytambo, acompañamos un bus lleno de personas regresando a Cusco. Stacy, Jane y yo nos sentamos al fondo del bus y pudimos ver toda la actividad del chofer y los otros autos. Después de algún tiempo, nos quedamos dormidos pero no antes mirar el chofer casi se estrelló contra un auto en opuesto lado de la calle. El chofer iba a dejarnos en nuestro hotel después del parado principal pero vimos Juan afuera del bus haciéndonos una seña bajamos del bus. Juan y su hermano Samuel pidieron 2 taxis y nos tomaron a su hotel. Fue muy lindo para verles aunque fue solamente unas horas desde despedirnos a Juan y un día desde a Samuel. Son personas muy lindas y por una razón siento alguna solidaridad con los peruanos.

















































































































































