Hola amigos, familia y monos de calcetín,
Pues, hoy es nuestro último día en Guadalajara, nuestro último día en esta casa, con Virginia y Pancho, sus nietos bulliciosos, su colección de mosquitos salvajes, su falta de alguno tipo de la puerta mosquitera, la duche sin presión y mucho calor, todos los ruidos en la calle, los mosquitos desagradables (“bastards” como Giavanna y yo los llamamos), la cama con colchón muy duro, los huevos que huelen como pescados, y muchas exquisiteces más. Desafortunadamente, no pienso que ir a echar de menos mucho aquí. Fue una experiencia muy buena pero estoy lista para salir.
Esta mañana, Robin y yo corrimos por la colonia. Después, observé que Virginia preparaba los huevos otra vez, por eso pide cereal solamente. No estaba segura que podía comer más. Después, hace mi maleta mientras Giavanna y Robin limpiaron sus ropas a la lavandería. Otra vez Robin decidí intentar mandar sus recuerdos pero esta vez, ella tenía una caja muy grande y otros suministros (y yo podía mandar mi botella de salsa mágica adentro). Le ayudé a la oficina de correo y después fui a Soriana por la última vez. Compré un regalo por Giavanna porque es su cumpleaños el lunes.
Robin y yo caminamos a la Macrobús y lo tomamos a su última parada – la Mirador. Hay un lado de Guadalajara que ha llegado un cañón (canyon)– las vistas son muy muy bonitas.
Después, visitamos el zoo. Hacía mucho calor así que no quedamos mucho tiempo. Empezaba sentirme poco de mal humor por eso regresar fue una buena idea. Virginia acabó de preparar el almuerzo (pollo, arroz con salsa y macarrón con pan) y yo estaba lista para comer.
Ahora estoy escribiendo esta entrada en mi blog. Quizás esta noche vamos a salir con todos los estudiantes a un club. Pero no sé mucho de los planes ya. Por eso, ¿quién sabe?
¡Adiós Guadalajara!
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