Hay dos cosas que son de interés hoy que no quiero olvidar después del viaje cuando estoy idealizando todo: (1) los autobuses y (2) las clases a la escuela.
Ah los autobuses. Si, después de la viaje, alguna vez me oyes decir que extraño los autobuses como un medio de transporte, por favor ¡Diríjame a esta pagina!
Al principio, cuando tomamos el camión (un sinónimo por el autobús aquí), fue más interesante de que esperaba. Pero después de 12 días con por lo menos 2 viajes por día, no estoy tan segura. No es que hay muchas personas y en las mañanas tengo más contacto físico que he deseado hasta ahora, ni es que los autobuses no parecen tener un horario preciso ni que en las mañanas muchos camiones pasan sin detenerse tampoco. De hecho es que después de las clases cuando regresamos a la casa, tiendo sentir mala en los autobuses. Están desvencijado, calor, viciado y cuando puedo sentarme cerca de una ventana, me asfixian los gases del mofle. Usualmente cuando bajé el autobús, me siento agotado.
Es difícil también porque estoy acostumbrándome al nuevo horario de comer. Usualmente el desayuna es a las 7 y media. El almuerzo es a las 3 y media (después de las clases y el viaje a la casa) y es la comida más grande del día. La cena es entre 8 y 9 en la noche. No como mucho entre la desayuna y almuerzo porque el almuerzo es tan grande y no quiero ofender a Virginia.
No ayuda que la clase ultima es de Hector (el profesor de Georgia State) y no estoy interesada en su clase en absoluta. También (y ahora estoy consciente de parecer como una llorica) creo que los refrescos aquí tiene más cafeína porque frecuentemente me siento una mezcla de cansancio extremo con un estado de vigilancia. Todo combina hacer una tarde extraño.
Tomé demasiado tiempo escribiendo sobre los autobuses así que tienes que esperar hasta la próxima vez.
¡Buenas Noches!
PS – estoy teniendo un bueno tiempo – ¡los autobuses están solamente un pequeño parte del viaje!